Por fin es viernes. Y los viernes ya saben los fieles a esta casa que toca Batiburrillo. 10 pestañas, 10, de mi Firefox, están ahora mismo copadas de historietas de burritos, a cual más destacable, a cual más extraña... así que lo mejor es ir por partes.
Hoy, para no perder costumbre, cambio el formato: agrupo ahora por autores.
Smith.
Smith, en su Demagogia izquierdista, hace acopio de males. Males que aquejan a la izquierda según su visión. He de reconocer que en un par de puntos estoy hasta de acuerdo: hay partes de la izquierda que no me gustan (nunca lo he escondido) y en dos o tres frases lo clava. El resto, simplemente delirios. No simplemente porque lo que propone no es patrimonio exclusivo de la izquierda (citas no faltan, y si es necesario se publican) sino porque la gran mayoría de faltas que nos saca simplemente son falsas. Otras, sencillamente, nos dan una valoración del nivel ético del autor:
- Demagogia izquierdista es hacer de la II Guerra de Irak una batalla política a muerte, cuando en la I Guerra de Irak murieron muchísimos más seres humanos.
Ya sabemos que una guerra se mide en función de cuanta gente muera: hasta que no muera en Irak ahora la misma cantidad de gente que en la primera Guerra del Golfo, aquí todos callados como putas...
- Demagogia izquierdista es llamar revisionistas a los historiadores que dicen la verdad frente a los que empezaron a revisar la historia en los años setenta y ochenta.
Perdón... ¿que dicen la verdad? Eso será algo, cuando menos, discutible. El todólogo (señor César Vidal Manzanares) debe tener la Encarta en microchip en el cerebro, revisada y aprobada por don Pío. Y por spuesto, en los 70 hacía falta una revisión de la Historia de España: lo que decían los libros de texto era lo que el régimen del dictador (ese al que usted llamaba general el otro día) quería que dijeran. Y en esas condiciones, usted comprenderá que para enseñar una historia falsa, mejor investigar y enterarse de lo que había pasado de verdad.
- Demagogia izquierdista es querer cargarse la España de los visigodos para resucitar la de los suevos y los vascones.
O sea, que cuando hablábamos la semana pasada de que España se forjó en tiempos de los Reyes Católicos, en realidad queríamos decir que España nació con los visigodos. Espagodos sería mejor, ¿que no? Sólo una pregunta: ¿Por qué la España visigoda le gusta tanto y la vascuence o la sueva tan poco? Desde aquí, una lanza a favor de la Marca Hispánica...
Y así, unas cuantas...
En La caja de Pandora nos sigue hablando Smith de cómo Zapatero está desmembrando España, haciendo que muchas comunidades se hayan subido al carro de "pedir documentos". Habrase visto, una población, una comunidad, queriendo que le devuelvan lo que le robaron militares golpistas... Pero qué se han creído.
Mucho ruido, mucha queja... pero ninguna razón por la que no sea lícito pedir esa vuelta de papeles, obras de arte o lo que sea que se demande. Perdón, sí, una: la sacrosanta unidad de esta nación. Que alguien me explique en qué afecta a tan alto fin el hecho de que cada uno tenga lo que es suyo, o lo que sin perjuicio de otros considera suyo.
Por cierto, habría que recordarle a Smith que si la esperanza estaba en esa caja es porque no es ningún bien, sino que era igual de nociva que todos los males que salieron de la caja. Y que quedara guardada fue una bendición para la Humanidad. Una lectura atenta de Nietzsche al respecto le vendría muy bien. Así que si quieren a Esperanza, se la envuelvan y se la queden. Gracias, les diremos los demás.
En Pero ¿qué entiende esta gente por democracia?, además de demostrarnos sus escasas artes literarias y, sobre todo, sus nulas artes en cuanto a puntuación se refiere, nos obsequia este aguerrido Smith con las desdichas que la izquierda histórica ha hecho fueran enlazadas con el adjetivo popular. Por supuesto, le falta tiempo (se ve que lo vio venir) para desligar este hecho del nombre de su partido favorito (cuyo nombre no pronunciaré aquí). Sin embargo, se olvida de otra popular: la República Popular de China, y sus maravillosos dirigentes amigos de su Esperanza. No le digo más, señor Smith, que Madrid y Beijing son ahora ciudades gemelas... Mejor déjela en la caja, no vaya a ser que se traiga a sus amigos y Google empiece también a censurar por Madrid.
Y por si no se había dado cuenta: no, la izquierda no dice que Castro sea demócrata. Lo dice Evo Morales, y cuenta con mi más sincero desprecio por ello.
Pero como el chico da para esto y más, continúa en su andanada internacional. Y le da fuente en Occidente maricomplejines, demostrando que a repetir frases pseudo-graciosas no hay quien le gane. Es que lo clavan: le dan una consigna, una descripción (en este caso, maricomplejines) y se lo aplican a todo. Eso es un meme y no lo del otro día. Creo que la idea está clara: o piensas como él o es que estás acomplejado... No digo más, que luego la seño me regaña.
Empieza con la victoria de Hamas, y expone la solución: dejarlos que se maten entre ellos, mirar hacia otro lado. Esto me produce tanta vergüenza ajena que sinceramente ni lo comento. Mi salud mental me lo agradecerá.
Y termina hablando de las famosas viñetas. No sé qué occidente se ha bajado los pantalones. Este en el que vivo de momento lo único que hace es decir que ni lo piensa hacer ni lo va a hacer. Aunque de nuevo me asalta la duda de si Smith sería capaz de salvar occidente incluso de sí mismo. Y tengo miedo. Pero para suavizar ese miedo, me leo los comentarios a esa entrada y cambio la mirada perdida por la sonrisa: jejeje. Os han pillado, y sólo sabéis contestar con el Y tú más que ya no convence ni a Fraga. Y sigo sin entender esa manía de meterse con El Jueves...
Smith, descanse usted, que esta semana ya vemos que ha tirado la casa por la ventana. Deje paso a nueva sangre: Policronio.
Policronio.
Policronio destaca esta semana, por encima incluso de Smith, con un artículo. Os extraigo una parte:
Ha llegado la hora de decir basta, pero también la de la unidad y la de preparar el futuro para que la clase política no tenga nunca más el protagonismo exagerado que hoy tiene en nuestra sociedad. Hace falta que vuelva el protagonismo también a la sociedad civil, a los sectores populares, y si hay, y existe, a una burguesía nacional que debería decir algo. Estamos pues, ante un gran reto, si nos acobardamos no nos quejemos después de veinticinco o treinta años más de expolio y humillación nacional.
¡Alto! No es lo que parece. Este texto no es suyo... sino que es el texto que critica. Y a mí se me hace muy similar a otros suyos de la semana pasada... No en vano se incluye en el post Si de golpes de Estado hablamos... ¿Está reconociendo, Policronio, que en su anterior texto había una velada incitación, cuando no justificación, de un golpe de Estado? Es que después de su recule magnífico ("no, yo sólo hacía de poli malo, para airear mentes...") no ha vuelto usted a decir nada al respecto. Supongo que la colleja que le debió llover fue de aupa.
De lectura obligada el tercer comentario de esa entrada. Lo de la "España autentica" así, sin tilde ni nada, me ha llegado al alma. Bravo, Mariano. Hace usted honor a su nombre.
Por cierto, revise hemerotecas y verá que no todo es tan negro: hasta su querido Fraga pidió la vuelta de papeles a Cataluña (aquí ya se lo dijeron a Smith, y ni contestó...); hasta su querido Zaplana abogó por la cesión del 50% del IRPF a las Comunidades Autónomas (claro, en aquel entonces él iba a sacar tajada porque, precisamente, era político regional... del PP); hasta el hombrecillo insufrible decía que si dios había creado una España seca y otra húmeda el hombre no tenía por qué cambiarlo con trasvases ni leches... Hemeroteca, señor Policronio. Repita conmigo: hemeroteca. En Esencia de libertad nos hace el señor Policronio un canto a los bienes de la democracia popular (vaya, es que la coherencia nunca ha sido un bien abudante en Batiburrillo): si queremos saber si el estatut es constitucional, lo mejor es hacer un referéndum. Porque el Tribunal Constitucional, que para eso está, tiene mucho trabajo. Así que mejor que el pueblo diga si es o no constitucional. Porque claro, todos (en mayor o menor medida) nos sabemos nuestra Constitución al dedillo, y descubrimos una inconstitucionalidad con sólo leer las tapas del libro donde viene impresa. Porque veamos: si se hace un referéndum y el pueblo vota NO al dichoso Estatut (que, semas claros, no es el mismo referendum que propone el PP...) pero luego el Tribunal Constitucional dictamina que sí es constitucional... ¿Qué hacemos? ¿Dejamos que la mayoría del pueblo decida en contra de la Constitución?
¿Pero usted sabe lo que está diciendo?
Por supuesto, todo aliñado con un "todos son malos menos yo y los míos"(en ese orden, el burro delante) que tira para atrás. Y luego hablan y critican la supuesta superioridad moral autoconcedida de la izquierda. Pero si ni siquiera saben si son liberales o de derechas (términos, en última instancia, autocontradictorios), de qué nos hablan a los demás.
Ahora, yo me sumo: referenda para todos. Referendum sobre la Monarquía, sobre el sistema de Estado, sobre el concordato con la Santa Sede... y si me apuran, sobre el envío de tropas al extranjero cuando se tiene la convicción moral (y pruebas inexistentes) sobre armas de destrucción masiva. Sí, también referéndum sobre fragatas. Y sobre este tema, sobre este supuesto futuro posible referéndum, ya daré mi opinión.
Pero eso, otro día. Que hoy creo que ya he complido.
¿Que me olvido de uno? Sí, ya lo sé: Perry. Pero esta semana se ha dedicado a escribir sobre cosas que escapan a mi intelecto. Lo siento. No le he entendido ni una palabra. Se ha puesto en plan divulgación, y alguien debería decirle que no se le da nada bien. O tal vez haya sido una mala china.
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