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LAS REGLAS DEL JUEGO SON: El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog, a propósito de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo:"Has sido elegido" y dices que lean el vuestro.
Muchas gracias, Mimetist y Pipero, por escojerme para poner al descubierto mi enferma mente. Gracias a vosotros, las sospechas de algunos de que algo raro le pasa a mi cabeza se van a ver confirmadas.
Allá vamos.
1. No sé qué me pasa con los dedos de las manos. No puedo parar de moverlos, formando figuras, entrechocándolos. Por ejemplo: no puedo rozar dos dedos de una mano sin hacerlo con la otra. Paridad. Compensación. Otro ejemplo, si empiezo a rozar el pulgar con el índice, después el índice con el corazón, este con el anular y después el anular con el meñique, después tengo que empezar la secuencia de roces desde el meñique al pulgar. Y a veces doy la vuelta, creando sucesiones siempre compensadas. En ambas manos. A veces me hacen falta y las tengo ahí, atareadas. Por no hablar de mi manía de arrancarme las uñas con otras uñas. Hay quien se las muerde: yo no. Yo me corto unas uñas usando otras uñas. Y para terminar esta manía, es necesario recordar esa afición que tengo de arrancarme piel alrededor de las uñas, llegando a veces hasta la yema de los dedos. Tengo la piel de esa zona muy suave: casi cada mes la renuevo.
2. Duermo iremisiblemente desnudo. Ya sea verano o invierno. Ya haga mucho calor (situación más acorde al nudismo) o frío. Prefiero taparme con tres mantas antes que usar pijama o siquiera ropa interior. Me molesta mucho. Obviamente tengo que reprimirme en este hábito cuando algún amigo se queda a dormir en casa. Y me cuesta dormir.
3. Para contentar a Mimetist, que espera una manía matemática, aquí va: me fijo mucho en los números de matrícula de los coches que veo aparcados por la calle. Cualquier coche me vale. Y dedico el tiempo a encontrar una relación simple (suma, resta, multiplicación o división) de los dos primeros que sea igual a otra relación simple de los dos segundos. Es bastante difícil. A veces simplemente no busco una igualdad, sino una correlación +1 o algo significativo.
4. También enlazando con lo que decía Mimetist, a la hora de tomar apuntes soy muy meticuloso. El resúmen previo de contenidos de un tema, si lo hay, va en negro y con una sangría lateral evidente. Las declaraciones de Definición, Teorema, Lema, Corolario se escriben en negro en una línea propia, justamente anterior al enunciado que corresponda. Las declaraciones de Demostración y Ejemplo van siempre escritas en azul. El fin de demostarción se marca con un cuadrado azul en la zona inmediatamente inferior derecha a dicha demostración. La palabra definida se subraya en color Alpino rojo. Los teoremas importantes tienen coloreado su título en azul claro. Los ejemplos tienen coloreado su título en verde. Las referencias con asteriscos, flechas o círculos de colores de pasos anteriores o lemas previos son muy útiles en las demostraciones largas. Mis apuntes parecen un arco-iris.
5. Nunca miro a otra persona a los ojos cuando hablo con ella. Salvo... Lo mejor es explicarlo. Normalmente, cuando hablo con alguien lo miro siempre a la boca. Mis amigos lo saben. Normalmente les digo que es porque considero una falta de respeto mirar a alguien a los ojos. A veces incluso les digo que eso se debe a que no creo que se pueda prohibir a los demás mentirnos, y mirando a los ojos la gente piensa que no la van a mentir. Pero no es exactamente eso. La gente mira normalmente a los ojos porque piensan que así añaden información corporal a las palabras: un gesto, un guiño velado, una pupila que se mueve... Creen que esto añade información a las palabras. Yo opino lo mismo, pero no de los ojos, sino de la boca. Una comisura en determinada posición, un leve temblor del labio, la forma de la abertura, la posición de la lengua, los labios y la mandíbula... me proporcionan más información que un brillo en el ojo. Y como normalmente las personas tienden a cargar sus sentimientos en los ojos, la boca y su entorno aparecen como reflejos más fieles del verdadero sentir. No obstante, debo reconocer que hago uso y a veces abuso de la costumbre de los demás. Hay veces que sí miro a los ojos a otras personas. Cuando estoy enfadado, cuando estoy decepcionado, o cuando siento algo de forma imponente, cuando me emociono, cuando quiero causar una impresión en otro... entonces sí miro a los ojos. Me aprovecho de lo que la mayoría piensa de mirar a los ojos, cargo de sentimiento mis pupilas y disparo. Y siento decir que siempre obtengo el resultado deseado.
Bueno, ya vale. Esta historia va a conseguir que mis pocos lectores terminen por dejar de serlo. Huirán del loco.
Pero antes de quedarme yo solo con mis circunstancias, le paso el testigo a:
* Kasulibes, de DoceDoce. Para que extienda el meme en Red Liberal y me entere de las manías inherentes de dicha filosofía. * Luzbel, de El daño de Luzbel. ¿Aquién no le intrigan las cosas de malísimo? * Jimmy Jazz, de Esperando al viento. Porque sí, porque me cae bien. * El faro antes conocido como Ru, de Faro de Estrapía. Por saber qué clase de persona me concede un premio... * Anónima y Nfer, de Comentaristas Dispersas. Espero un post común con las manías de las dos. A ves si así volvéis, que últimamente estáis desaparecidas.
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